Empleabilidad juvenil en tecnología. Cómo cerrar la brecha entre formación y experiencia real en el mercado TI chileno.
Uno de cada cuatro jóvenes chilenos que busca trabajo hoy no lo encuentra. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la desocupación nacional llegó a 9,4% en el trimestre marzo-mayo de 2026, la cifra más alta en cinco años, mientras que entre los 15 y 24 años el desempleo se acerca al 25%. El dato se vuelve todavía más duro si se mira quién está golpeando la puerta del mercado laboral por primera vez: el 77% de las personas que buscan su primer empleo son jóvenes de hasta 29 años, un segmento que creció 16,4% en solo doce meses.
Frente a este escenario, la discusión pública suele repetir la misma fórmula: más capacitación, más cursos, más formación técnica. Pero, como advertía recientemente una columna de opinión en la cual participó Carlos Echevarría, Manager de Qibit, sobre esta crisis laboral, capacitar sin conectar no basta. El problema no es solo la falta de habilidades; es la falta de puentes reales entre esas habilidades y el mundo del trabajo.
Formación sí, pero sin oportunidad no sirve
Miles de jóvenes egresan cada año de carreras técnicas, universitarias y bootcamps con conocimientos actualizados, certificaciones y buena disposición. El problema aparece después: no han tenido la oportunidad de demostrar esas capacidades en un entorno laboral real. Las empresas, por su parte, enfrentan la otra cara de la misma moneda, siguen exigiendo experiencia previa para cargos de entrada, lo que cierra el círculo antes de que empiece.
Datos del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales confirman esta tensión estructural: la desocupación de personas entre 25 y 34 años saltó de 10,7% a 11,8% en un año, su nivel más alto desde la pospandemia. Y un panel de headhunters de la Universidad Andrés Bello identificó dos causas principales detrás de las dificultades para insertarse laboralmente: el bajo crecimiento económico del país y, de forma más persistente, la falta de experiencia previa exigida a los candidatos jóvenes.
Es decir, la contradicción es real: el sector tecnológico necesita talento y, al mismo tiempo, gran parte de las vacantes exige años de experiencia que los jóvenes todavía no han tenido dónde adquirir.
La inteligencia artificial suma presión (y también oportunidades)
A este panorama se agrega el avance de la inteligencia artificial, que está transformando funciones y exigiendo nuevas capacidades incluso en perfiles sin experiencia. El debate sobre si la IA está desplazando empleos de entrada es uno de los más activos en el mercado laboral actual, distintos análisis no han encontrado todavía un vínculo estadísticamente contundente entre la adopción de IA y el mayor desempleo juvenil, aunque sí detectan señales tempranas de impacto en cargos iniciales dentro de sectores con alta exposición tecnológica.
Para el empleador joven, esto no puede pensarse únicamente desde los conocimientos técnicos actuales, sino también desde la adaptabilidad, el aprendizaje continuo y la capacidad de trabajar con nuevas herramientas. La empleabilidad juvenil en tecnología concreta ya no se construye solo con un título: se construye con movilidad laboral real.
La mirada de quienes reclutan talento tech todos los días
“El headhunting tecnológico dejó de ser solo un ejercicio de llenar vacantes. Hoy, la clave está en construir puentes reales entre el talento joven y las empresas, entendiendo tanto el potencial de cada profesional como la cultura de cada organización. Eso es lo que permite que la formación se transforme en empleabilidad concreta.”
Carlos Echevarría, Business Manager de Qibit
De la capacitación a la conexión: qué pueden hacer las empresas y el Estado
Para avanzar, el desafío no es solo formar más, sino coordinar mejor. Algunas líneas de acción concretas, coincidentes con lo que plantean especialistas del mercado laboral chileno:
Prácticas tempranas y pasantías remuneradas. Es la medida que los propios head hunters consultados por el Panel Laboral UNAB consideran más efectiva para mejorar la empleabilidad juvenil, por sobre los subsidios a la contratación.
Vinculación real entre educación y empresas. Los programas formativos deben responder a las habilidades que hoy requiere el mercado, no solo a una malla curricular general.
Espacios de práctica real dentro de las organizaciones, no solo instancias formativas aisladas, que permitan que el talento joven demuestre lo que sabe hacer.
Reducir la exigencia de experiencia excluyente en cargos de entrada, sustituyéndola por procesos de selección que evalúen potencial y capacidad de aprendizaje.
Invertir en upskilling y reskilling continuo, especialmente en IA, ciberseguridad y cloud, áreas donde la demanda de talento crece más rápido que la oferta disponible.
El rol de Qibit: conectar talento con oportunidad real
En Qibit trabajamos todos los días en el punto exacto donde la formación se convierte en empleabilidad: la conexión entre profesionales tecnológicos y las empresas que necesitan su talento. Como parte del ecosistema global de Gi Group Holding, con presencia en más de 37 países, combinamos un enfoque consultivo con conocimiento profundo del mercado TI local para identificar no solo el ajuste técnico, sino también el cultural, entre cada profesional y cada organización.
La movilidad laboral concreta no se logra solo con más cursos: se logra construyendo un sistema que además de formar talento, lo conecte con una oportunidad real. Ese es el trabajo que en Qibit hacemos como aliado estratégico de empresas y profesionales tech en Chile y Latinoamérica.
Preguntas frecuentes
¿Por qué los jóvenes no encuentran trabajo en tecnología si están capacitados?
Porque la formación no siempre viene acompañada de una vía real para demostrar esas habilidades. Las empresas siguen exigiendo experiencia previa incluso para cargos de entrada, mientras los programas formativos rara vez incluyen instancias de práctica real dentro de una organización. El resultado es un círculo difícil de romper: sin experiencia no hay oportunidad, y sin oportunidad no hay experiencia.
¿Por qué los jóvenes no encuentran trabajo en tecnología si están capacitados?
Porque la formación no siempre viene acompañada de una vía real para demostrar esas habilidades. Las empresas siguen exigiendo experiencia previa incluso para cargos de entrada, mientras los programas formativos rara vez incluyen instancias de práctica real dentro de una organización. El resultado es un círculo difícil de romper: sin experiencia no hay oportunidad, y sin oportunidad no hay experiencia.
¿Qué pueden hacer las empresas para mejorar la empleabilidad juvenil en tecnología?
Las medidas más efectivas, según head hunters consultados en Chile, son ofrecer prácticas tempranas y pasantías remuneradas, reducir la exigencia de experiencia excluyente en cargos de entrada, y fortalecer la conexión entre la formación académica y las necesidades reales del mercado TI.
¿Tu empresa necesita talento tecnológico validado y listo para integrarse a tu equipo? Conversemos.
Fuentes: Instituto Nacional de Estadísticas (INE), Boletín de Empleo Trimestral N°332; Observatorio del Contexto Económico UDP (OCEC UDP); Panel Laboral UNAB, Instituto de Políticas Públicas UNAB; Diario Financiero.